EDA – Estudiantes de Doctorado Anónimos

EDA

La siguiente historia contiene dramatizaciones y relatos de gente irreal, así como lenguaje soez. Los nombres han sido modificados por cuestión de anonimato y debido a su contenido nadie lo debería de leer.

Hola mi nombre es Daniel Juárez Robles y soy un estudiante de doctorado anónimo (dos lagrimas corren por mis mejillas justo al terminar la frase). Todo comenzó hace 21 años. Yo era un joven imberbe como cualquier otro, embebecido por las canicas, las frituras y las caricaturas. Un 7 de agosto de 1995, justo a la salida de la escuela secundaria, “18 de marzo”, alma mater de la educación, un hombre con gabardina se acercó a mí y sin aviso ni nada me enseño una de las cosas más obscenas y a la vez divertidas que he visto, un libro de problemas de lógica. A partir de ahí comenzó mi adicción no solo por las matemáticas sino también por las ciencias. Al principio consumía pequeñas dosis, sumas, restas, multiplicaciones, etc. Cuando las ansias empezaron a ser mayores empecé a realizar divisiones, y raíces cuadradas y cubicas. En ese momento mi adicción era tanta que ya ni siquiera me las inyectaba con calculadora toda ya era mental.

En esas épocas mi primer proveedor de drogas eran unos capos locales mejor conocidos como el cartel de los Nerey. Ellos fingiendo ser profesores se aproximaban a los muchachos y les hacían llegar pequeñas dosis de problemas cada semana. La mayoría los probaba pero casi a nadie le gustaba. Yo fui de los que si me enganche. Tanto así que cuando termine la secundaria sentí que necesitaba algo más fuerte. Así fue como llegue a la vocacional, mejor conocida como la fábrica de problemas sintéticos.

En la vocacional no solo empecé a consumir problemas más fuertes, sino que ya me convertí en distribuidor. Recuerdo que comencé resolviendo problemas para mis compañeros de clase por una módica cantidad y eventualmente empecé a negociar con alumnos de otras escuelas. Obviamente forme mi propio clan y mi propia red. Al poco tiempo me convertí en un distribuidor local. La gente me mandaba llamar para que les llevara unas dosis a sus propios hijos. Para ese instante yo ya consumía no solo algebra sino geometría analítica y eventualmente llegue al cálculo. Los cálculos tanto el diferencial, el integral y el vectorial me hicieron volar a mundos psicodélicos. Donde las variables aparecían y desaparecían como por acto de magia. Mis proveedores eran ya internacionales: Swokowsky, Leithold, Larson, etc. Donde una integral de la raíz de la tangente de x te hacia alucinar por horas tan solo en pensar cómo resolverla. Cerca del final, decidí que las dosis que consumía ya no eran suficientes. Me lanzaría a las grandes ligas, ya no solo las consumiría sino que ahora las produciría y eventualmente haría un negocio con ellas. Así fue como llegue a la Universidad.

La Uni me abrió un mundo de posibilidades donde el límite de consumo lo ponía yo mismo. Aprendí a cocinar, producir, reportar, empacar, distribuir, ensenar y administrar las ciencias oscuras de la ingeniería. Para este punto las sumas y restas eran cosa del pasado, mi cuerpo las procesaba como el agua. Tanto consumo y dedicación a esta adicción me hizo alejarme poco a poco de la sociedad. Pero a mí no me importaba, mi ambición por saber más y más y más era mucho mayor. Que importaba si me convertía en un ermitaño siempre y cuando mi estado de lucidez fuese mayor, mayor y mayor. Decidido a tirar por la borda mi vida decidí hacer una maestría. La apuesta era muy grande, y el gobierno mexicano estaba completamente involucrado. Con tal de seguir con este ciclo vicioso te ofrecían dinero en forma de becas las cuales claramente era parte de un sistema internacional de lavado de dinero, la cual era encubierta por una asociación civil mejor conocida como CONACyT.

En cierta ocasión durante esta travesía me topé con una jovencita de apellido Luna, la cual me invito a formar parte de una sociedad masónica secreta conocida como el CIMAT. La oferta era tentadora y eventualmente me convencí de hacerlo, la segunda maestría. Ahí fue donde forme uno de las redes de contrabando de conocimiento más grande que se ha conocido. Gente de Costa Rica, Colombia, Uruguay e inclusive gente de Europa estaba involucrada. Se podría decir que ese fue el apogeo de mi carrera delictiva-educativa. Por esos días, podía estar un viernes en la mañana en la secta tomando clases, por la tarde estar haciendo tarea, en la noche cenando tacos en el paisa II, por la noche bailando con los parces en la Dama de las Camelias hasta las 4 de la mañana y al día siguiente estar dando clases de geometría y calculo a las 7 de la mañana. No había límites.

Como todo principio esto tuvo un fin, mi vida de relajo, alucinaciones, de orgias y desveladas  desenfrenadas haciendo tarea termino. Y toco al igual que al padrino, pasar a ser simplemente parte de la administración. A vestir camisas de manga larga, pantalón casual, y de vez en cuanto una chamarra que hacia denotar que ahora era parte del sistema. Un sistema que si bien permitía conseguir nuevos adeptos o más bien adictos, pero que también te limitaba a aspirar a algo más. Mi corazón, pero sobre todo mi mente es un ave que le gusta volar, alucinar, extasiarse, salirse de la realidad, innovar, motivar, crear pero sobre todo soñar. Así que en cuanto se presentó una oportunidad aproveche para escaparme, para aventurarme a otro mundo, para incursionar en otra cultura y así incrementar mi grado de adicción. (Llorando…) Si lo acepto…. Me convertí en un estudiante de doctorado… Perdí a mi familia, perdí a mis amigos. Mi proveedor de drogas se convirtió en mi amo, controlando mis días y mis noches pero no mi voluntad.

Después de mirar atrás toda esta larga travesía. Me doy cuenta en todo lo que he perdido, lo que he dejado de disfrutar. Pero también veo lo mucho que he aprendido. Eventualmente saldré de este vicio, lo sé, ahora cuento con el apoyo de mi familia, de mis amigos pero sobre todo del apoyo de un ser muy muy lindo, mi Musa.

Actualización después de pasar los créditos del documental

Tres meses después de su graduación volvimos en búsqueda de Daniel para ver cómo iba con su recuperación. Su madre nos comentó que él sufrió una recaída al mes de terminar. Llevan 6 meses sin saber nada de él y se cree que nuevamente cayó en la adicción y que actualmente está haciendo un Post-doctorado.

Di no a los Estudios, si a la Vida.

Juárez, el Ornitorrinco