Agua y Aceite

Fue como una de esas escenas surrealistas de este mundo real y sucedió en un medio de transporte urbano. Al igual que cada mañana me dispuse a trasladarme a mi cárcel a puertas abiertas, el laboratorio. Como buen mexicano americanizado, no iba a caminar teniendo un medio de transporte por el cual la Universidad me cobra una cierta cuota cada semestre. Pasaba de las 10 de la mañana, y a esa hora los camiones suelen ir casi vacíos ya que los estudiantes a esa hora ya están en clases o alrededor del campus.

Fue ahi cuando sucedio lo que ahora voy a contar. En la segunda parada, en los apartamentos The Gardens, se subieron dos muchachas americanas. Sus estilo eran radicalmente opuestos, cual si una fuera la antitesis de la otra. Ambas muchachas parecian tener la misma edad y como buen nativa reciente americana, ambas tenian el pelo rubio (mi menos favorito por cierto).

La primera muchacha iba bien arreglada, pantalon de mezclilla, botas texanas, perfume citrico (perceptible a miles de km de distancia), cabello lacio y propiamente arreglado, pulseras, aretes y anillos en abundancia, y una buena cantidad de maquillaje (demasiado a mi parecer). Supongo que dedico gran parte de su manana a arreglarse. Al igual que muchas de las estudiantes de aqui, pareciera una copia fiel de las jovenes que aparecen en la revistas, una quasi-modelo queriendo verse mayor.

La segunda muchacha en cambio era la inocencia andando. Mochila de florecitas que combinaba con su chamarra con patrones florales. Tenis en colores pastel brillantes, azul y rosa. Anillo con personajes de caricatura. Aretes de bob sponja. Labial o lipstick de brillitos y unos lentes rosas, delgaditos como los que usan los ninos. Como lo describi antes, todos y cada uno de los detalles en ella daban un aire de sencillez e inocencia.

Me parecio una escena interesante para compartirles.

Atte.
Juarez, el Ornitorrinco

PD.: Sabes que te estas quedando sin ideas cuando una de tus historias involucra a dos personas de pelo rubio.